Los de mi quinta somos afortunados. Somos la generación bisagra entre jugar en la calle y las videoconsolas. Muchos de nosotros nacimos con la ilusión de pulsar un botón. Tal cual. Poder apretar ese luminoso y deseado botón rojo que lanzaba los cohetes de Comando G o ser como Koji Kabuto controlando a botonazos a Mazinger Z. Recuerdo el juego Simón que me trajeron los reyes a mediados de los años 80 con, nada menos, 4 botones. De colores. Brutal. Se encendían y sonaban al tocarlos. Eso era sentirse poderoso. Con el tiempo los botones perdieron hipnotismo cuando pasaron a formar parte de nuestro día a día: el ascensor, el mando de la tele, el microondas o la Play Station. Con nuestros padres la situación era diferente, aunque actualmente se hayan subido al tren de los aparatitos. De nuestros abuelos, ni rastro de lo anteriormente expuesto.
Ancianos 2.0. Los geriátricos del futuro.
Siempre que visito una residencia de mayores me fijo en lo mismo: ancianos sentados durante horas en un banco con la mirada fija en cualquier pequeñez. Aparentemente su soledad es absoluta, excepto cuando reciben visitas. Conozco varios casos cercanos y, por el otro lado del asunto, sé que es una solución muy buena, en muchos casos, tanto para los usuarios como para las familias. Pero, ¿qué sucederá en el futuro cuándo la generación actual sea la que esté en su lugar? Quizá la soledad no sea tanta gracias a las nuevas tecnologías, siempre que se consiga llegar a esas edades con capacidades para usarlas/disfrutarlas. No es descabellado imaginar a los abuelos del futuro, dentro de 20 ó 30 años, en constante comunicación con sus familiares o amigos, ya sea mediante chat, videoconferencia, o aquello que nos tenga preparado esa época. Por el lado romántico, me parece una situación algo triste. A veces pienso que estamos programados para perder la vista, el oído y la condición física para que llegados a la vejez, podamos pensar realmente en tranquilidad y con profundidad. Por el lado pragmático, la idea me seduce. La tristeza que transmiten los abueletes que no reciben visitas me parte en dos.
Esta es la reflexión que lanzo al aire.
Me encantará leer vuestras opiniones al respecto.
- Published: 156 días ago on 18 diciembre, 2012
- By: Nacho Tomas
- Last Modified: diciembre 18, 2012 @ 5:01 am
- Filed Under: Artículos, TOP NEWS
- Tagged With: nacho tomas, opinion, tecnología
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“Creo que en el futuro será como ahora, porque salvo minoría, conforme no vamos haciendo mayores nos desconectamos de la tecnología. Así pues, los geriátricos del futuro estarán “equipados” con los mismos abuelos, muchas veces solos, muchas horas solos los que más, y que seguirán necesitando de personas jóvenes y no tan jóvenes que quieran mitigar esa soledad aunque sólo sea una ratito a la semana”
Hola Carlos, no sé yo si los de esta generación podremos “desconectarnos” tan fácilmente.
Un saludo!
por muchos botones que demos a los abuelos, a los enfermos mentales a los dependientes…. la tecnologia nunca podrá suplir al cariño, tiempo y dedicación que les demos…..una caricia, una hora, una visita , escucharlos si son capaces de hablar,comprenderlos si ya nos han olvidado y hacerles sentir aunque sea por un instante que son importantes.
Aurora, TODA la razón. Pero es imposible estar 24 horas al día, por ello me gustaría que la tecnología supliera esos ratos de soledad. Saludos y gracias por comentar.