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¿Social TV?: ¡pero si la tele ya es social!

By   /   22 agosto, 2012  /   No Comments

La verdad es que no acabo de entender muy bien la etiqueta de socialTV (televisión social) a la actividad con la que el espectador interactúa con la pequeña pantalla a través de las redes sociales, cuando la caja tonta siempre ha tenido el cariz “social” que promovió su nacimiento. Y si no, recordemos: las primeras pantallas en blanco y negro de pueblos y ciudades de los tele-clubs o la esperada noche del viernes en la que toda la familia veíamos el Un Dos Tres…, responda otra vez. Recuerdos de generaciones que convivieron con las 625 líneas de una única y pequeña pantalla. Bueno y con el UHF, pero ese casi ni contaba.

La llegada de las privadas, permitieron que el abanico de posibilidades televisivas se ampliara, si bien rápido nos dimos cuenta, que eran más de lo mismo (salvo raras excepciones), y que la pugna por las audiencias (culpa de esos “audímetros” que muchos tienen pero ninguno hemos visto de verdad) predominaría sobre la calidad de la emisión, la pluralidad o la diversidad de miradas. Ahora bien ¿qué tuvo de social aquel momento catódico cuando la familia se disgregó -tanto como las audiencias- y en cada habitación brillaba una pantalla amiga sintonizada en diferente canal?

Entonces nos vendieron la TDT como la panacea. ¡Qué ilusos fuimos! Y todos corrimos a comprar el sintonizador, las teles de plasma, los DVDR para no perdernos nada de las increíbles ofertas que -como la Semana Fantástica- nos prometían. Pero el pastel se comenzó a derretir y pasó del merengue a la nata agria en cuestión de meses.

La eclosión de Internet motivó que las televisiones se espabilaran y simultanearan sus programas en vivo (o en directo) con los almacenamientos Web. No solo eso, sino que ahora podíamos acceder a una oferta plural casi infinita de opciones televisivas mejores que las conocidas. Y si eras (y eres) un poco avispado tecnológicamente, te contratas un proxy extranjero y a ver horas y horas sin necesidad de soportar las insulsas parrillas de la realidad catódica nacional.

Pero han tenido que llegar las redes sociales para que las cadenas televisivas, una vez más, se tengan que poner la antena por montera y abrirse a la diversidad de la oferta mundial: si no lo ofreces, si no lo difundes (y por tanto pierdes tráfico Web) ya me encargaré de difundirlo en mi página de Facebook vía YouTube. 

En nuestro país, la televisión ha navegado por diferentes ríos, mares u océanos, algunos en calma chicha y otros en constantes tsunamis catódicos, pero no ha sido ni original, ni avanzada, ni plural en su interacción con el espectador. Más bien ha sido conservadora, casi inmovilista y poco abierta a conversar con el televidente.  Al contrario que en otros países, la televisión nacional sigue siendo un feudo copado por dos grandes grupos empresariales (Mediaset y Planeta) que tienen como único enemigo a la Pública y como principal aliado a la publicidad, a pesar del descenso acusado de inversión.

Que los usuarios de las redes sociales seamos adeptos a la filosofía 2.0 y convirtamos la emisión televisiva en conversación e intercambio de información, no quiere decir que sea más social que la naturaleza propia de la pequeña pantalla. Como tampoco podemos decir que el cine deje de ser social (por el incremento correspondiente y sustancial del consumo de películas online) por que desaparezcan el número de salas. Los usuarios de las redes sociales seguiremos compartiendo experiencias cinematográficas (evitando spoilear) y, por lo tanto, el cine seguirá siendo una actividad social.

Creo que sería más apropiado poder “resucitar” el concepto de Televisión Interactiva que en sus principios se refirió a la televisión digital, incorporando en dicha definición las ventajas y posibilidades de la conversación, de la participación activa y en tiempo real del espectador o consumidor del medio.

Una interacción capaz de poner la puntilla sobre un formato abominable y borrar de un plumazo basura televisiva como ocurrió con el programa “La Noria” de Tele 5, o que tenga el alcance de relanzar formatos tan manidos como el talent show The Voice, nos demuestra que la interacción del espectador a través de herramientas como Miso, Get Glue o Viggle, está convirtiendo a la Web 2.0 en una nueva arma a manos de la audiencia. El que sea de destrucción masiva o no, sólo dependerá de las cabezas que rueden de estrellas y estrellitas que, por desgracia en nuestra televisión, son ya constelaciones.

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About the author

Social Media Manager del Grupo Fundosa, grupo empresarial de la Fundación ONCE; profesor en el Master de Dirección de RRHH en la EAE Business School, Socio fundador de Sinapsis360. Productor ejecutivo de Kinelogy Producciones Audiovisuales. Apasionado por el Social Media, desarrollando la aplicación de la filosofía 2.0 en la gestión de los RRHH, porque las personas hacen las redes sociales y la construcción de la identidad digital de la empresa tiene que partir de las personas que trabajan en ella. Implicado en la concienciación y evangelización por la plena igualdad del colectivo de personas con discapacidad y en especial por conseguir unas redes sociales para tod@s.

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